Cuidar bien a un familiar con daño cerebral —del ictus al tumor o al alzhéimer— requiere un aprendizaje de muchas habilidades y también cautela para que el cuidador no caiga en agotamiento físico o mental. Carla Miranda, asistente social, y Miguel Vieito, abogado, nos dieron buenas lecciones de cómo organizarnos y, en caso necesario, defender los derechos del enfermo. Las redes de apoyo como “Dano Cerebral Galicia” son esenciales, como también el descanso y la diversión en grupos especiales de enfermos y cuidadores. El ocio inclusivo a veces es la mejor medicina para el cuerpo y el espíritu. Y las pequeñas “aventuras” para personas discapacitadas, como peregrinar a Santiago de Compostela con la ayuda de los voluntarios de “DisCamino”.







