La silla de ruedas de Anxo Queiruga lleva un ritmo de coche de carreras en continuos viajes por España y varios países de América Latina creando y administrando centros y empresas para personas con discapacidad. El presidente de COGAMI (Confederación Gallega de Personas con Discapacidad) es también vicepresidente del CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), que representa a 4,7 millones de personas pues en varios tipos se incluyen las familias.
Su historia de superación personal desde que sufrió un gravísimo atropello a los nueve años, es la fuerza para crear cientos de empresas en los sectores más variados, desde gestión de residuos hasta servicios de empleo, tiendas, gastronomía y repostería e incluso una de transportes, en que cada persona aporta su valía. Lo importante es que las empresas sean rentables para poder contratar más personas.
El cambio logrado en España es espectacular pues “antes la mayoría de las personas con discapacidad vivían escondidas en sus casas, mientras que hoy hay muchas que son profesionales de excelencia”. Lo decisivo es “tomar las riendas de la propia vida” como ha hecho él cuando empezó estas actividades, se casó y formó una familia muy simpática.







